CLAUDIO LAVAZZA (:: CARTA AL TRIBUNAL DE CÓRDOBA + :: CONTRIBUCIÓN AL DEBATE.)

 

CLAUDIO LAVAZZA. PRESO ANARQUISTA DE 46 AÑOS DE EDAD, DE NACIONALIDAD ITALIANA. ACUSADO DEL ASESINATO DE DOS POLICÍAS DESPUÉS DE UN ATRACO AL BANCO SANTANDER EN CÓRDOBA Y DE 8 ATRACOS MÁS EN DISTINTAS CIUDADES DEL TERRITORIO ESPAÑOL EN VARIAS ENTIDADES BANCARIAS.

Condenado en Italia a cumplir un pena de 27 años y 5 meses, por banda armada, asociación subversiva, coparticipación en los homicidios de un joyero y de un policía de la D.I.G.O.S (policía política), atraco, tenencia ilícita de armas y fabricación de utensilios incendiarios, homicidio del comandante de los agentes de custodia de la cárcel de Udine (norte de Italia), por asalto a la cácel y consiguiente evasión de dos compañeros presos. Pendiente de 30 años de reclusión por atraco en Saint- Nazaire (Francia).

Bueno, esto es más o menos el curriculum, pero sería limitado comentarlo así. Mi historial personal político, empezó a los 15 años cuando empecé mi militancia, a partir del mundo laboral de las fábricas como obrero. En aquellos tiempos Italia estaba bajo el constante peligro de un golpe de Estado dirigido por los Servicios Secretos de la CIA (USA) y del SID (Italia), de los grupos de extrema derecha, políticos demócratas corruptos y golpistas. Varios disidentes contestatarios de la izquierda extra-parlamentaria y anarquistas fueron reprimid@s y acusad@s injustamente de un montón de montajes judiciales, encarcelad@s, torturad@s y asesinad@s. Fue la típica represión que se suele preparar entre un golpe de Estado. Allí empecé mainifestar mi rabia en la calle, junto a l@s compañer@s que formaban parte del movimiento de luchas sociales nacidas en los años 60 y que involucró a las fábricas, escuelas y universidades.

Después de haberme quedado una buena temporada entre Autonomía Obrera, es a principio del 78, bajo el impulso de este fuerte movimiento de lucha que se había desarrollado en aquellos años, junto a la nueva realidad de las cárceles especiales que se habían creado, cuando fundé con otros compañeros de sensibilidad (ácratas algunos) “Los Proletarios Armados Por el Comunismo”, un grupo principalmente Marxista-Leninista. El objetivo prioritario de mi grupo fue la destrucción de la cárcel y la solidaridad con l@s compañer@s pres@s. Mucha fueron las acciones y ataques contra el entramado carcelario, contra médicos de prisión, funcionarios, comandantes y estructuras, hasta llegar al asalto de la cárcel de Frosinone (Sur-Italia), en donde liberamos armas en mano, a dos compañeros presos. Nuestra reivindicación a los ataques, fueron “que, el sistema de dominio para obligarnos a la explotación del trabajo negro y mal pagado nos amenazaba constantemente con la cárcel. En las cárceles para tomar el control después de las fuertes luchas reivindicativas de los pres@s, aislaba al sector más rebelde y combativo con la creación de los módulos especiales (FIES aquí en España), que significaba aniquilamiento. Había que desbaratar ese tentativa de parte del poder, reforzando nuestra práctica de la lucha armada de forma expansiva, estable y en el contrapoder permanente”. Esto duró hasta finales de los 80, luego la represión y la detenciones declinarón al grupo y me obligaron a pasar al frontera y esconderme en Francia, también buscado por allí, pasé a España hasta que me detuvieron en Códoba en 1996.

 

 

CARTA AL TRIBUNAL DE CÓRDOBA.

Aprovecho la oportunidad de hablar a este tribunal para dar una distinta versión de los hechos y de esta manera quitar esta imagen de frío asesino que los medios de comunicación me han colocado desde el primer día.

No deseo justificar mi actuar a esta sala, no me importa en absoluto su opinión o decisión, no quiero ninguna clase de trato de mis enemigos, tampoco quiero justificarme ante la opinión pública, la misma que permite y mira con indiferencia la diaria miseria y eliminación de miles de personas y que se indigna por la muerte de dos policías, la que cuando somos nosotros quienes disparamos piensa que somos asesinos y cuando es la policía quien mata “se ha hecho justicia”. En la sangrienta guerra que impone el capital miles de individuos caen bajo las balas de las fuerzas de Seguridad del Estado, cada día, víctimas de las diferencias sociales y de la estrategia destructiva de la economía de mercado.

Para mantener la seguridad de los ricos, ejércitos de mercenarios son reclutados, adiestrados, puestos estratégicamente en las calles para vigilar, eliminar a quien no obedece las reglas que ellos nos imponen. Siempre que se manifiesta una guerra los bancos, los grupos bursátiles, las multinacionales del armamento, los Estados y sus intereses, están listos para invertir dinero en esos sucios negocios, viven y proliferan para el beneficio de pocos a costa de la miseria y la muerte de muchos seres humanos. Atacar a esa clase social para robarle algo de su inmenso tesoro es el punto más digno de cada proletario, es mucho mejor seguir ese camino lleno de peligros (prisión o muerte) que llevar una vida de rodillas frente a los poderosos por un humillante salario.

Siempre he sido un proletario, un marginado, un rebelde, un anarquista, enemigo de este o cualquier sistema. Para mí, “la rebeldía contra la opresión es simplemente una cuestión de estática, de puro equilibrio: entre un hombre y otro hombre perfectamente iguales, los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos, no puede haber diferencias sociales, si las hay mientras unos abusan y tiranizan, los otros protestan y odian. La rebeldía es una tendencia niveladora y por tanto racional, natural. Los oprimidos, los expoliados, los explotados, han de ser rebeldes, porque han de recobrar sus derechos hasta lograr su completa y perfecta participación en el patrimonio universal”, en palabras de Francisco Ferrer y Guardia.

Este sistema percibe al rebelde como físicamente amenazador e ideológicamente perturbador, debido a los “abusos y engaños” que se dice que comete y al mal ejemplo de asociabilidad que podría dar. Su existencia es disidencia a los ojos de un Estado que quiere ser fuerte y hegemónico y que por tanto debe actuar con severidad, eliminándole o rechazándole. Este tipo de sanción resulta hoy en día cada vez más parecido a los campos de exterminio, intentando de esa manera destruir al individuo mental y físicamente.

Aquel 18 de Diciembre en mi huida defendía mi propia vida y libertad. Sabía de sobra que el enemigo no tenía escrúpulos y lo demostró disparando. Primero a la salida del banco y luego tendiéndonos una emboscada que habría sido mortal si no fuese por el hecho de llevar chalecos anti-bala; mi decisión fue sencilla: mi vida o la de ellos. Y que quede claro de una vez: nosotros fuimos ahí para llevarnos el dinero, sin intención de matar a nadie.

Soy amante de la libertad y solamente puedo brindar mi respeto y solidaridad hacia los que como yo tienen el valor y la dignidad de defender su propia vida con uñas y dientes. Como enemigo de la explotación y de la miseria no albergo ningún sentimiento de compasión hacia quienes en el nombre del privilegio, torturan, encarcelan y asesinan.

No tengo miedo a las duras condenas. Los anarquistas la cárcel la tenemos genéticamente en la sangre; ni miedo a la muerte, este sentimiento ya lo he perdido hace mucho; ni miedo a los tribunales divinos, porque no creo en ningún dios. Frente a los tribunales terrenales nunca me he puesto de rodillas. Sólo me interesa el juicio de los más, o sea, los compañeros que luchan por un mundo nuevo.

Y por mucho que vosotros, señores, intentéis tapar los ojos, esta es una guerra, GUERRA SOCIAL, y cada parte llora sus caídos. Nosotros ya hace mucho que lloramos a los nuestros.

Claudio Lavazza

http://flag.blackened.net/pdg/presos/paginapresos/claudio/tribunal.htm

 

:: CONTRIBUCIÓN AL DEBATE.

Much@s de nosotr@s viven esta realidad de dominio capitalista sin darle la debida importancia. Much@s piensan en el fondo que el asunto les interesa hasta un cierto punto, piensan que es suficiente hacer unos cuantos panfletos, escribir algún artículo en revistas del movimiento, luego distribuirlas y así ponerse en paz consigo mism@ y con l@s demás. Lo que en la realidad está pasando respecto a la represión social en general, no se cuant@s de veras están al tanto. Más grave es aún la situación Cárcel y su realidad.

¿Cómo es posible que el Sistema siempre consiga aislar este mundo a los ojos de l@s que viven afuera?. En estos últimos 20 años hemos asistido a impresionantes cambios, sobre todo en el Aparato de Control y sus sistemas con sus espantosas estructuras Penitenciarias edificadas fuera de los cascos urbanos, para acentuar aún más el aislamiento y el olvido de sus huéspedes, nacen como hongos por todas partes, construcciones carísimas de 7 a 8000 millones de pesetas y por 1200/1500 plazas, a más de 4 millones de pesetas por cada pres@. ¿Cuántas habitaciones decentes se podrían construir para quien no las tiene, con esta suma de dinero?. Pero la preocupación del Sistema no es por l@s sin techo. Su problema es como contener la rabia de l@s excluid@s cada vez más crecientes y al mismo tiempo hacer negocio sobre su piel. Un doble negocio que responde de una manera perfecta y lineal a las exigencias de las leyes de mercado; sólo se trata de crear las condiciones en la sociedad: explotación, marginación, drogas, son muchas de las muchas armas utilizadas con inteligencia y que provocan tres caminos posibles. Quienes aceptan y entran de lleno en su funcionalidad, quienes no lo aceptan poniéndose al margen e intentando luchar para cambiar las cosas y las víctimas. Tres realidades muy distintas las unas de las otras.

Quien agacha la cabeza y decide por toda su miserable existencia servir al sistema, tendrá todo lo que quiere (o casi), siempre que sepa humillarse lo suficiente, en el mundo laboral asalariado podrá un día (quizás) subir de rango y pasar a su vez de explotad@ a explotador/a, será parte de los bien pensantes, enfermos de histeria de la seguridad, tarde o temprano tendrán bienes que proteger y entrarán en el colectivo de l@s que “cambiarán el valor universal de la justicia por el valor de la seguridad”, para el/ella la seguridad será más importante que la justicia y su forma de pensar y sentir se transformará en la única forma posible, pensará, aislad@ por un eficiente Sistema de Desinformación, que si hay delitos es porque hay una parte de la población que debe ser encerrada y si las circunstancias lo permiten, exterminada. Para el/ella la cárcel es necesaria, justa e indiscutible.

Por otro lado están quienes son víctimas de la situación creada por el Sistema, l@s que deslumbrad@s por esta sociedad de consumo no han comprendido a tiempo la dictadura que se ejerce a través de la pequeña y gran pantalla, que impone sus órdenes, sus éticas, inculcando desde niñ@s que si no tienes coche o tal marca de ropa, eres una mierda de tí@ o no mereces existir, son esas verdades/órdenes, invitaciones al delito, que tarde o temprano y a razón, empujarán al excluid@ a desafiar las leyes de l@s ric@s para darse el/ella también una oportunidad. Si en el intento falla, allí estará la cárcel y las durezas de sus leyes. A esa clase de excluid@s no les esta permitido entrar en el mundo de las Bellezas Artificiales sin agachar la cabeza, todo el peso de la injusticia se abalanzará sobre el/ella, condenándolas a larguísimas penas por cosas menores y de paso alimentará el negocio del Sistema Penitenciario y a todo el entramado que lo sostiene; bancos, grupos empresariales y bursátiles… etc. y estos a su vez financiarán a los Partidos Políticos, principales promotores de esta particular forma de inversión de dinero público.

Por último hay l@s que se han formado una conciencia de clase y han tenido el tiempo suficiente para realizarla a través del recorrido de su existencia, l@s que han comprendido la necesidad y urgencia de reaccionar a un estado de cosas determinada, tanto l@s llamad@s rebeldes sociales, cuanto l@s que con una conciencia de clase, viven la misma realidad con un fin establecido de antemano por l@s poderos@s, tanto l@s un@s como l@s otr@s son enemig@s de sus intereses e ideologías, al no haberse adaptado a las exigencias de las circunstancias, así que ambos son merecedor@s del mismo tratamiento… la cárcel. Para quien cae en la red vuelve a presentarse la misma oportunidad (en pequeña escala esta vez) que la vivida en la sociedad “libre”. O sea, el adaptarse y agachar la cabeza, o rechazar el todo y luchar para no permitirlo. Vuelve a repetirse el mismo juego con las mismas alternativas que se presentaban afuera. Aquí hace falta comprender una cosa que es fundamental para tener entre tod@s una clara visión de un objetivo común que sepa contrarrestar con eficacia el funcionamiento del sistema, la cárcel es el lugar ideal en donde la lucha de clase de l@s excluid@s, tiene la oportunidad más grande de desarrollarse, al ser un sitio en donde las injusticias abundan, facilitando así esa unión tan indispensable entre pres@s. Claro que para llegar allí, hay que crear las condiciones para que nuestra unión se concretice, como por ejemplo la aportación de la solidaridad y presencia de l@s de afuera es indispensable para conseguir algo en la cárcel. Hay que darse las oportunidades para no vivir como grupos tribales acostumbrados a afrontar los problemas que se presentan, mano a mano, sin coordinación alguna, cada un@ a su rollo, cada un@ con sus propias enemistades, más propensas al desacuerdo que a la unión.

Necesitamos de esta unión. Necesitamos triunfar en esa lucha para demostrarnos a nosotr@s mism@s que es posible ganar el partido al Sistema, trabajar unid@s para una sociedad sin cárceles.
Salud y Libertad.

Claudio Lavazza

http://flag.blackened.net/pdg/presos/paginapresos/claudio/contribuci%F3n.htm

 

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